¿Qué consecuencias ambientales trae la planta de GNL que se instaló en el Golfo San Matías?

¿Qué consecuencias ambientales trae la planta de GNL que se instaló en el Golfo San Matías?

La instalación de una planta de gas natural licuado (GNL) en el Golfo de San Matías, en la provincia argentina de Río Negro, ha generado un debate entre los sectores industriales y las organizaciones ambientales. Este proyecto, que promete impulsar la economía de la región y fomentar la exportación de GNL, se enfrenta a cuestionamientos por el impacto ambiental que podría tener sobre el ecosistema marino de la región. 

El Golfo de San Matías es conocido por su biodiversidad, siendo hogar de diversas especies marinas, aves, y ecosistemas costeros que juegan un papel crucial en la salud del océano Atlántico. Las aguas del golfo presentan condiciones ideales para la vida marina, como la temperatura y salinidad moderadas, lo que permite la presencia de especies como lobos marinos y pingüinos. 

Esta biodiversidad no sólo tiene valor ecológico, sino también turístico y pesquero, ya que atrae a miles de visitantes y representa un sustento económico importante para los habitantes locales. La llegada de la planta de GNL de YPF trae consigo desafíos que abarcan desde el posible deterioro de la biodiversidad hasta el riesgo de contaminación y alteración de las aguas.

¿Qué riesgos ambientales presenta?

Contaminación del agua

Las operaciones de una planta de GNL requieren grandes cantidades de agua para el enfriamiento de gas, y el vertido de aguas residuales podría alterar la salinidad y temperatura del golfo, afectando el hábitat de especies sensibles. Estas variaciones pueden provocar efectos en cadena que alteren el equilibrio del ecosistema local.

Emisiones de gases de efecto invernadero

Aunque el gas natural licuado se promociona como un combustible más limpio que el carbón o el petróleo, su producción y transporte involucran emisiones de dióxido de carbono (CO₂) y metano, un gas con un impacto climático aún mayor a corto plazo. 

El transporte marítimo de GNL también genera emisiones adicionales, que pueden contribuir a la crisis climática y perjudicar los esfuerzos de mitigación ambiental en Argentina y la región.

Aumento del tráfico marítimo y sus riesgos asociados

La actividad de exportación de GNL desde el golfo podría incrementar el tráfico de buques en una zona anteriormente libre de esta intensidad de transporte. Este aumento de barcos genera ruido submarino que afecta a especies marinas sensibles, como las ballenas, presentes especialmente en esta zona, alterando sus patrones de migración y comunicación. Además, el riesgo de accidentes marítimos aumenta, lo que podría derivar en derrames o escapes de sustancias químicas.

Alteración de los fondos marinos

La construcción de la infraestructura necesaria para la planta, incluyendo ductos y plataformas, puede generar una importante alteración de los fondos marinos y la erosión costera. Estos cambios afectan a las especies que dependen de hábitats bentónicos, desde algas hasta peces que buscan refugio en el lecho marino.

Perspectivas y posturas encontradas

El proyecto ha sido defendido por autoridades y empresas involucradas bajo el argumento de que generará empleo y desarrollo económico en la región. Según estimaciones oficiales, la planta podría generar cientos de empleos directos e indirectos y convertir a la región en un punto clave para la exportación de GNL a nivel mundial.

Sin embargo, organizaciones ambientalistas y científicos han expresado su preocupación. Por ejemplo, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y otros organismos alertaron sobre la necesidad de realizar estudios de impacto ambiental exhaustivos antes de avanzar en el proyecto. 

¿Es sostenible el GNL como alternativa energética? 

El gas natural licuado es una fuente de energía fósil que, si bien emite menos dióxido de carbono que el carbón o el petróleo, aún contribuye al calentamiento global. Algunos expertos afirman que en vez de enfocarse en el GNL, Argentina y otros países de América Latina deberían apostar por energías renovables, como la eólica o la solar, que son más sostenibles y adecuadas para enfrentar la crisis climática.

Algunos grupos de la sociedad civil han propuesto implementar programas de monitoreo ambiental en la región para observar los posibles efectos de la planta de GNL y garantizar que se cumplan con los estándares ambientales. 

Estos programas de monitoreo, que incluirían la vigilancia de la calidad del agua y la biodiversidad, permitirían tomar medidas correctivas en caso de que los efectos negativos comenzaran a hacerse evidentes. 

Además, organizaciones locales han propuesto la creación de un fondo ambiental financiado por las empresas involucradas, que serviría para mitigar cualquier daño ambiental que pueda surgir como resultado de la operación de la planta.

Desafíos económicos vs. desafíos ambientales

La planta de GNL en el Golfo de San Matías representa un dilema para la región: por un lado, promete beneficios económicos y un impulso para el sector energético de Argentina, mientras que, por otro, plantea riesgos significativos para un ecosistema marino de gran valor. 

La clave, como subrayan los especialistas, radica en encontrar un equilibrio que permita el desarrollo sin sacrificar la biodiversidad y los recursos naturales que sostienen la vida en el golfo. 

La implementación de regulaciones estrictas, la supervisión de las organizaciones civiles y el cumplimiento de compromisos ambientales serán esenciales para mitigar los riesgos y evitar que este proyecto se convierta en una amenaza para el medio ambiente de Río Negro y la región.