
Por último, la International Nickel, que controla alrededor de la mitad de la producción mundial de níquel, creó, por intermedio de su filial norteamericana, un consorcio que comprende un grupo de compañías alemanas, AMR (Asociación para la Explotación de los Recursos de los Océanos) del que forman parte Preussag y Metallgesellschaft y un grupo de compañías japonesas, DOMCO (Asociación para la Explotación Minera de los Fondos Marinos). Por otra parte, en 1970, bajo la égida de Sumitomo, se creó una asociación internacional para la explotación de los nódulos, el “sindicato CLB”, que se propone desarrollar un sistema de recolección de nódulos que funcionará según el principio del dragado continuo. Este sindicato agrupa unas veinte compañías norteamericanas, canadienses, japonesas, alemanas y francesas, entre las cuales figuran unas diez compañías mineras.
En Francia, el Centro Nacional para la Explotación de los Océanos (CNEXO) prosigue, desde hace algunos años, los trabajos sobre la exploración y la recolección de nódulos, mientras que el Comisariato de Energía Atómica (CEA)estudia su tratamiento metalúrgico. Hasta el presente, las compañías mineras no demostraron mayor interés por la explotación de los nódulos, a pesar de lo cual la sociedad Le Nickel forma parte del sindicato CLB, lo mismo que del CNEXO.
Los gobiernos alemán y británico han apoyado también las campañas de prospección de los nódulos. El ministro de Comercio e Industria de Gran Bretaña acordó una subvención a la Río Tinto Zinc y a la Consolidated Gold Fields por su participación en el consorcio Kennecott. Finalmente, el gobierno japonés ha promovido en forma especial la prospección de los nódulos y el estudio de su recolección y tratamiento y subvencionó asimismo la participación de la industria japonesa en los consorcios Kennecott e Inco.
Entre los proyectos que mencionamos probablemente los de la Kennecott sean los más adelantados y los que podrían desembocar en un principio de explotación dentro de los próximos cinco a diez años. Antes de poder realizar las muy pesadas inversiones que requiere el paso de los nódulos a la producción industrial, las compañías interesadas deberán, sin embargo, asegurar que sus técnicas de recolección y sus procedimientos de tratamiento metalúrgico son económicamente viables, así como también que en el plano jurídico han desaparecido las incertidumbres susceptibles de comprometer la seguridad de las inversiones.
La explotación de los nódulos se hace desde buques especialmente equipados, con el empleo de aparatos fotográficos y sistemas de televisión de circuito cerrado para delimitar los yacimientos y precisar su topografía. Se efectúan relevamientos de nódulos por medio de extractores de muestras o dragas con equipos que pueden ponerse en funcionamiento desde un buque por medio de cables. También se dispone de aparatos autónomos capaces, por sí mismos, de bajar hasta el fondo, obtener una muestra o tomar una foto y volver a la superficie. Las informaciones así obtenidas se completan con diferentes medidas relacionadas con la batimetría y la estructura del fondo tomadas a bordo del buque. La exploración se considera a mendo como un problema resuelto. En realidad, la mayoría de los trabajos efectuados hasta el presente han sido exploraciones generales destinadas a definir las grandes estructuras de los yacimientos. Se requerirán estudios más detallados para asegurar la homogeneidad de los yacimientos y la uniformidad de los tenores, parámetros éstos esenciales en la rentabilidad económica de los nódulos. Estos estudios necesitan la puesta en marcha de técnicas cuyo dominio no siempre se logra y, sobre todo, saber su precio, aún incierto, que podría representar una parte importante de los costos de explotación. En efecto, la explotación de los nódulos estuvo. hasta el presente limitada solamente por problemas técnicos y financieros. El acuerdo de un régimen internacional fundado sobre el principio de permisos y concesiones, por lo contrario, amenaza limitar la explotación a zonas bien determinadas y, por consiguiente, acentúa las dificultades y el costo.
La recolección de los nódulos en grandes profundidades a un ritmo de varios miles de toneladas diarios plantea problemas tecnológicos aún no totalmente resueltos. Hasta el presente se han encarado dos técnicas; una de ellas, la de bombeo, consiste en utilizar una cabeza de dragado que barre el fondo, unida a una tubería por la que los nódulos suben por aspiración. Esta técnica fue especialmente experimentada por Deepsea Venture. Desde 1969 esta compañía lograba recoger algunas toneladas de nódulos en el Atlántico, a profundidades de 700 metros y en 1974 ensayó la recolección a 3.000 o 4.000 metros de profundidad, en el Pacífico. Una segundar técnica, la del dragado continuo, consiste en recoger los nódulos por medio de cucharas fijas a un cable flexible que forma la figura de un rizo. Este sistema fue ensayado en el Pacífico por el sindicato internacional CLB, y su eficacia parecería ser mucho menor que la de los sistemas de bombeo, pero su precio de costo sería muy inferior.