Durante el Día de los Océanos de la COP16 que se está llevando a cabo en Colombia, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe presentó propuestas regionales para proteger la biodiversidad marina y beneficiar económicamente a las comunidades costeras.

Preservar los océanos y su biodiversidad marina es un reto mundial que está estrechamente ligado a la protección de zonas importantes en América Latina. La región posee una biodiversidad única y ecosistemas terrestres y costeros indispensables para mantener el equilibrio del océano y el clima, desde el Caribe hasta el Amazonas y los humedales del Cono Sur.
Es de vital importancia preservar estas áreas, ya que no sólo concentran un enorme porcentaje de la biodiversidad en el océano, sino que también contribuyen a la lucha contra el cambio climático y garantizan la alimentación de millones de personas.
Dos cifras alarmantes ponen de manifiesto la urgencia de tomar acción: en los últimos 70 años se perdió el 50% de los arrecifes de coral, y se calcula que el 40% de la población mundial se verá afectada por el aumento del nivel del mar. En el esfuerzo por revertir esta situación, los ecosistemas marinos de América Latina y el Caribe podrían desempeñar un papel crucial.
¿Qué temas se plantearon en la jornada?
En el pabellón “La biodiversidad nos une” de la COP16 se plantearon soluciones que Latinoamérica y el Caribe pueden aportar para la preservación de los océanos, y que al mismo tiempo generan desarrollo económico para los países y beneficios para las comunidades costeras.
En este sentido, el equipo del Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) representado por Sergio Díaz-Granados (presidente de CAF), junto a Peter Thompson (enviado especial de la ONU), Susana Muhammad (ministra de Ambiente de Colombia) y Alicia Montalvo (gerenta de Acción Climática y Biodiversidad Positiva de CAF), debatieron sobre el estado actual y las respuestas a los problemas climáticos en la jornada.
La conversación punto por punto
- Se resaltó la necesidad de implementar medidas concretas para lograr la meta del 30% de protección marina en 2030 – también llamada 30×30.
- Se instó a conseguir mayor financiamiento y acuerdos internacionales para apoyar la economía azul y la restauración en zonas clave como el corredor marino del Pacífico Tropical Oriental.
- El representante de la ONU planteó que el objetivo del 30×30 implica más que solo palabras, siendo necesario un sólido plan de acción para lograr lo acordado en la COP15 de Montreal en los próximos seis años.
- Añadió que se debe proteger toda la extensión de los océanos con estrategias sostenibles para garantizar una gestión adecuada, en vez de limitarse a conservar sólo el 30%.
- Montalvo destacó la relevancia de utilizar herramientas avanzadas como la taxonomía azul para aumentar la precisión en las medidas de conservación.
- A su vez, destacó el compromiso del CAF con la economía azul, que lleva invertidos USD$1250 millones en la restauración de ecosistemas marinos.
¿Cómo revertir el aumento del nivel del mar?
Otra actividad de la jornada se enfocó en presentar herramientas que pueden aumentar la resistencia de las áreas costeras ante problemas como el incremento del nivel del mar y el deterioro de los ecosistemas. Una de las principales iniciativas fue la introducción del Índice de Riesgo Costero, una herramienta novedosa que evalúa la importancia de la protección que ofrecen los manglares y corales contra las inundaciones.
El objetivo de este índice es que los gobiernos y los inversionistas vean que se pueden reducir riesgos económicos multimillonarios asociados a daños en infraestructuras costeras por inundaciones o desastres naturales evitables mediante la conservación de los manglares y corales. Esto fomenta inversiones en la naturaleza y favorece una protección eficaz de los activos y la comunidad.
¿Cómo evitan los manglares y los corales las inundaciones?
Presentes en países como Brasil, Colombia, México y Perú, estas áreas actúan como barreras naturales, protegiendo las costas de la erosión, las tormentas y el aumento del nivel del mar. Además, los manglares son un sumidero natural de carbono, capturando grandes cantidades de CO₂ y ayudando a mitigar el cambio climático.
Al mismo tiempo, al actuar como viveros de especies marinas y refugios para peces jóvenes, los manglares aseguran que las poblaciones de peces tengan un lugar seguro para crecer antes de salir al océano abierto. Es por ello que ante la amenaza del aumento del nivel del mar, y la presencia de desastres naturales cada vez más intensos en las zonas de costa, es fundamental preservarlos.
Amenazas y desafíos para la conservación
América Latina enfrenta enormes retos para conservar estos ecosistemas vitales. La deforestación, el desarrollo no planificado, y la contaminación por agroquímicos y desechos plásticos están debilitando la capacidad de estos sistemas para sostener la vida marina.
Según informes recientes, las regiones costeras de América Latina y el Caribe registran niveles graves de contaminación plástica, que, además de afectar a la fauna marina, se descompone en microplásticos que contaminan la cadena alimentaria humana.
Otra amenaza creciente es el cambio climático, que intensifica los eventos meteorológicos extremos y genera estrés sobre los arrecifes y otros ecosistemas costeros. El aumento de la temperatura del agua produce el blanqueamiento de corales y cambios en los patrones migratorios de especies marinas.
Conclusiones de la jornada: un punto de partida
Durante el Día de los Océanos en la COP16 también se discutió la importancia de obtener financiación para alcanzar el 30% de protección de los océanos para 2030, y no conformarnos con un porcentaje menor. Se resaltó la importancia de cumplir con todos los compromisos asumidos en el Acuerdo de París, y de concientizar a la sociedad sobre la preservación del medio ambiente y la posible formación de alianzas financieras para este propósito.
Finalmente, se estableció una alianza entre CAF, el Foro Económico Mundial y el World Resources Institute para investigar, impulsar y ejecutar iniciativas de preservación y recuperación marina bajo un enfoque de transición energética, y la implementación de estrategias oceánicas para la inversión sostenible.
Los océanos, que cubren más del 70% de nuestro planeta, dependen de la salud de ecosistemas terrestres y costeros. Proteger estos espacios en América Latina es un paso necesario hacia un futuro donde tanto los ecosistemas terrestres como los marinos puedan coexistir en equilibrio, asegurando recursos y un ambiente saludable para las generaciones futuras.