Expertos advierten por calentamiento del mar en Perú

Expertos advierten por calentamiento del mar en Perú

Un informe reciente elaborado por la Comisión Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) encendió las alarmas ante la posibilidad de que se produzca un calentamiento del mar anómalo en los meses de febrero y marzo de 2025. Este fenómeno podría desencadenar lluvias intensas en la costa norte y la sierra de Perú, impactando de forma terrible tanto en las comunidades como en los ecosistemas. 

Y si bien las alertas correspondientes a El Niño Costero y La Niña Costera se mantienen en estado “No Activo”, el Enfen continúa monitoreando el comportamiento del océano para informar ante la más mínima anomalía, ya que su calentamiento podría aumentar considerablemente el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra en las zonas afectadas. 

Por otro lado, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) también ha señalado que existe una alta probabilidad de precipitaciones moderadas y/o fuertes en diversas regiones del país, especialmente en la costa norte y el Oeste de la sierra. 

Los preparativos ante el posible calentamiento del mar

Aunque el Enfen advirtió sobre el calentamiento del mar, el gobierno peruano descartó la presencia del Fenómeno El Niño durante 2025. Sin ir más lejos, el presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, aseguró que las lluvias recientes no están relacionadas con este fenómeno, sino con patrones climatológicos estacionales. 

Sin embargo, los antecedentes demuestran que los pronósticos no siempre aciertan cuando se trata de eventos climáticos extremos. Y si bien es cierto que la condición oceánica del Pacífico central se mantendrá neutral al menos hasta septiembre de 2025, esto no quiere decir que el Perú esté completamente a salvo de padecer climas hostiles. 

¿Cómo podría afectar el calentamiento del mar a las comunidades y la biodiversidad?

Las lluvias recientes ya han causado estragos en varias regiones del país, con desbordes de ríos, inundaciones y daños en viviendas y cultivos. En la Amazonía y la sierra sur, las precipitaciones han incrementado el riesgo de huaicos y deslizamientos de tierra, lo que ha puesto en riesto a las comunidades locales y alterado la estabilidad de los ecosistemas de estas regiones. 

Pero a su vez, el aumento de la temperatura del mar ha afectado a la biodiversidad marina de la zona. Por ejemplo, generando el desplazamiento forzado de especies, la disminución de poblaciones sus poblaciones y el blanqueamiento de los corales. Estos cambios no solo comprometen el desarrollo de las especies marinas, sino que impactarán de forma devastadora en la economías de miles de familias peruanas que dependen del mar para vivir. 

¿Qué está haciendo el gobierno para prevenir nuevas catástrofes? 

Ante la posibilidad de que las lluvias torrenciales vuelvan a aparecer, el gobierno ha implementado acciones preventivas como la descolmatación de los ríos y el desarrollo de nuevos planes de contingencia en las regiones más vulnerables. Sin embargo, organizaciones ambientalistas como Greenpeace han advertido que, para combatir los efectos del cambio climático, serán necesarias estrategias de adaptación a largo plazo.

Mientras tanto, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y la Autoridad Nacional del Agua han intensificado los operativos de emergencia para mitigar los daños causados por el clima extremo. Sin embargo, es importante saber que nada de esto será suficiente a menos que se reduzcan de una vez por todas las emisiones de gases de efecto invernadero.

Si realmente se quieren proteger los ecosistemas y a los ciudadanos peruanos, es imprescindible que la comunidad científica, las autoridades y la sociedad en su conjunto trabajen codo a codo para adaptar las infraestructuras a los nuevos tiempos que corren. Vigilar la temperatura del océano es un buen comienzo y esta clase de medidas proactivas podrían marcar la diferencia entre la vida y la muerte para muchas familias en los próximos años.