La producción pesquera y el océano

La producción pesquera y el océano

Si la pesca representa un aporte alimenticio esencial, para numerosos países constituye también una importante actividad económica. En algunos en desarrollo los productos de la pesca representan hasta el 5% de la renta nacional. La pesca es también una importante fuente de trabajo que sostiene las actividades de numerosas industrias primarias y de trasformación, de importancia capital para ciertos países en desarrollo y aun para algunos industrializados tales como la Unión Soviética, Japón o los Estados Unidos, por ejemplo. En Estados Unidos, la cifra de los negocios pesqueros era en 1973 de 800 millones de dólares, y pasaba de 2 mil millones si se incluyen la industria y el comercio relacionados con la pesca. Ciertos recursos biológicos marinos encuentran utilizaciones importantes. Las algas, por ejemplo, se emplean corrientemente en la industria alimenticia para hacer gelatinas o emulsiones, en la fabricación de cosméticos y en la industria farmacéutica. En 1970, la cosecha de algas en el mundo alcanzó a 1,7 millones de toneladas por un valor de 350 millones de dólares. Los tres cuartos de esta cosecha provenían de Japón, la China y otros países asiáticos, en los cuales una parte importante de la producción se destina a la alimentación humana y ciertas algas se consideran una comida de lujo. La comercialización de la pesca es, por último, una fuente importante de ingresos en divisas, en particular para los países en desarrollo como Perú, México, Marruecos y Pakistán. En otros, como Estados Unidos o Francia, por lo contrario, las importaciones de productos del mar contribuyen a recargar el volumen de las importaciones. En conjunto, la importancia económica de la pesca está lejos de ser despreciable. Más aún, para ciertos países es fundamental. En Perú, por ejemplo, la desaparición de las reservas de anchoas condujo a una verdadera crisis económica, provocando un importante desempleo y una fuerte disminución de los ingresos en divisas entre 1970 y 1973 al bajar a la mitad las exportaciones de pescado.

¿FIN DE UN MITO?

El aumento de la producción mundial de la pesquería fue muy rápido después de la Segunda Guerra Mundial, ya que el volumen de las capturas pasó de 20 millones de toneladas en 1948 a 70 millones de toneladas en 1970. Sin embargo, este aumento se produjo solamente en cuatro países: Perú, Japón, Unión Soviética y China. La parte correspondiente a los países productores tradicionales como Islandia, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos y, en menor medida, Noruega, tiene, por lo contrario, tendencia a decrecer o estancarse. El crecimiento de la producción fue particularmente espectacular en Perú, cuyo volumen de presas aumentó diez veces entre 1958 y 1970 e igualmente muy rápido en Japón, donde las cantidades desembarcadas se cuadruplicaron entre 1948 y 1970, en la URSS, cuyas capturas se quintuplicaron en el mismo período y, por fin, en China, cuya producción se cuadruplicó entre 1956 y 1973. El aumento de la producción de estos cuatro países representó más del 60% de la producción mundial durante los veinte últimos años.

El crecimiento del volumen de las capturas se dirigió principalmente a dos grupos de especies: los malacopterigios abdominales (arenques, anchoas, sardinas) y los branquiales (bacalaos, merluzas, grados), que en general no se consumen directamente sino trasformados en harina de pescado. Entre 1948 y 1970 las capturas de malacopterigios abdominales pasaron de 4,7 millones a 21,4 millones de toneladas, y las presas de anchoas de menos de 1 millón a más de 12millones de toneladas. En cuanto a la producción de malacopterigios branquiales, aumentó de 3,6 millones a 10,5 millones de toneladas en 1970. Por lo contrario, la producción de especies más apreciadas (peces planos, crustáceos, moluscos, etc.), a pesar de un importante aumento, permanece netamente inferior a la demanda. El aumento de las presas, pues, no fue bajo la forma de alimentos refinados, sino de proteínas baratas, tendencia que se nota claramente en la evolución del empleo de las presas. El consumo de pescado fresco pasó del 50% del total de capturas en 1948 a solamente el 30% en 1973. La parte de productos secos, ahumados y salados, disminuyó en 1973 del 25% en 1948 al 12%. Durante el mismo período, la parte correspondiente a los productos congelados, por lo contrario, aumentó de 5 a 18% del total, y la de las conservas del 7 al 10%. A pesar de todo, el consumo humano disminuyó de un 87% en 1948 a un poco más del 70% en 1973, consumo que se dirige, además, a un número muy limitado de especies que, en su mayor parte, están ya sobreexplotadas.

Esta falta de adaptación cualitativa de la oferta y la demanda provocó a varios países déficit crecientes en sus intercambios de productos del mar que en 1973 llegaron a 1.300 millones de dólares en los Estados Unidos y a 200 millones de dólares en Francia. A partir de 1970 esta falta de adaptación fue acompañada por un déficit global de la oferta. Desde 1964 se registraba una baja en la producción respecto a 1968, baja que confirmaron la estabilización de 1971 y la disminución de 1972, después de la breve recuperación constatada en 1970. En 1973, el nivel de la producción mundial era todavía inferior en un 7% al de 1970, disminución que obedeció principalmente a la caída de la pesca de anchoas de Perú que pasó de 12,6millones de toneladas en 1970 a 2,3 en 1973, y no fue compensada sino en parte por el aumento de la producción de otras especies que, por otra parte, tiende a estancarse desde hace cuatro años. La disminución de las capturas de anchoas significó una merma en la producción de la harina de pescado y un brusco ascenso de los precios de la soja, sustituto de aquélla en la alimentación del ganado. Si bien la caída de la producción peruana puede considerarse un fenómeno coyuntural, el restablecimiento de la pesca en ese país al nivel de 1970 es aún de resultado incierto y la evolución de la pesca durante los últimos años puso de manifiesto una crisis más profunda en la administración de los recursos alimenticios de los océanos.