La densidad de los nódulos en el fondo de los océanos

La densidad de los nódulos en el fondo de los océanos

 La densidad de los nódulos en el fondo de los océanos es del orden de 5 a 10 kg por metro cuadrado. En general se estima que, de un 50 a 60% del yacimiento podrá ser efectivamente “barrido”, y que la eficacia de la recolección y el trasporte a la superficie será del orden del 40%. La cantidad de nódulos efectivamente recuperados pasará a ser, entonces, del orden de 2 a 3 kg por metro cuadrado. Luego, la recolección de 3 millones de toneladas de nódulos anuales requerirá la explotación de una superficie del orden de los 1.500km2. Si la duración prevista para la operación es de diez años, debería disponerse entonces de una superficie de alrededor de 15.000 km2.En lo que concierne al tratamiento metalúrgico, el coeficiente de recuperación podría variar entre el 85 y el 95%, según los metales.

Teniendo en cuenta la evolución, a menudo imprevisible, de los mercados de materias primas y,en particular, de los metales no ferrosos, las proyecciones relativas a los precios del cobre, el niquel, el cobalto y el manganeso deben considerarse con mucha prudencia. Del mismo modo, es tas proyecciones deben tener en cuenta las posi bles reacciones de la explotación de los nódulos en los mercados de materias primas. En efecto, la composición de los nódulos en manganeso, níquel, cobre y cobalto difiere mucho de la estructura del consumo mundial de estos metales.  Así, si se cubrieran totalmente las necesidades mundiales de cobre con la explotación de los nódulos, se produciría al mismo tiempo un exceso de 25 veces de manganeso, 15 de níquel y 58de cobalto. Ciertamente, tal hipótesis es muy improbable dado el escaso tenor de cobre en los nódulos. Sin embargo, si se produjera solamente un 10% del consumo de níquel a partir de los nódulos, la producción simultánea de cobalto podría satisfacer casi la mitad de la demanda de este metal. Las consecuencias de la explotación de los nódulos en los mercados de estos metales serán, pues, muy diferentes según el metal considerado. La producción de cobre a partir de los nódulos representará sólo un pequeño porcentaje de la producción mundial en el transcurso de la próxima década. Aun admitiendo que la explotación de los nódulos se desarrolle rápidamente a partir de la década de 1980, la explotación de 20 millones de toneladas de nódulos en 1985 proveería, en efecto, de apenas algo más del 1% de la producción mundial para el mismo año.

A causa de su escaso volumen, la producción de cobre a partir de los nódulos no debería repercutir en forma importante en los mercados. Sin embargo, podría representar importantes pérdidas para ciertos países como el Zaire o Chile, para los cuales las ventas de cobre representan las cuatro quintas partes de sus ingresos por exportaciones. Por otro lado, estos países son extremadamente vulnerables a las fluctuaciones del precio del cobre: una baja de un centavo norteamericano por libra significa para el Zaire una pérdida de 10 millones de dólares y de 16 millones para Chile. Por último, conviene señalar que, en el caso de un embargo del cobre, la explotación de los nódulos sería sólo un remedio limitado puesto que, para alcanzar solamente la mitad de la producción del CIPEC, habría que explotar alrededor de 150 millones de toneladas de nódulos.

La producción de níquel será un factor determinante en la explotación de los nódulos. En efecto, su venta a los precios actuales representará de un 40 a un 50% de las ganancias brutas de esa explotación. Los mercados de níquel y los precios en estos mercados determinarán en gran parte la rentabilidad económica de la explotación de los nódulos. En efecto, parece ser que durante la próxima década el mercado del níquel tendrá un ligero excedente. Ahora bien, la explotación de 10 millones de toneladas de nódulos permitiría producir de un 10 a un 15% del consumo mundial de este metal en 1980, es decir, más que la producción total actual de la Nueva Caledonia. Una penetración tan importante del níquel en el mercado podría provocar una tensión en baja de las cotizaciones. El níquel podría ser, pues, un factor limitativo del crecimiento de la industria de los nódulos.

Los países en desarrollo producen muy poco níquel. En cambio, es allí donde se encuentran los yacimientos de arcillas rojas cuyo tenor de níquel es bastante semejante al de los nódulos y cuya posible explotación se estudia actualmente. Si la explotación de los nódulos implicase un abandono de los proyectos de explotación de las arcillas rojas, ello provocaría una disminución de los posibles ingresos de los países en desarrollo que posean estos yacimientos. Los mercados que podría encontrar el manganeso de los nódulos, son poco seguros. En efecto, la demanda de manganeso es más o menos rígida y no se prevén utilizaciones importantes de este metal que permitieran absorber una producción creciente. Ahora bien, la explotación de 10 millones de toneladas de nódulos facilitaría la producción de cerca del 20% de la demanda mundial de manganeso prevista para 1980.Un aporte tal no dejaría de provocar una caída importante de los precios de este metal ya de por sí bajos y afectaría seriamente por lo menos a un país, Gabón, que obtiene de la venta del manganeso una parte importante de sus ingresos por exportaciones.