La explotación marina

La explotación marina

En el momento actual, el costo de perforación de un pozo de exploración, en condiciones climáticas normales y a 200 m de profundidad, es del orden de 2,7 millones de dólares. En condiciones climáticas severas se acerca a 5 millones de dólares y se ubica entre los 6 y 12 millones para una perforación hecha bajo el hielo. Una perforación submarina a 500 m en condiciones normales alcanza los 3,5 millones de dólares, y 7millones a 800 m. Los costos de funcionamiento de la plataforma de perforación de nueva generación sobrepasan a menudo los 30.000 dólares por día. En lo que concierne a la producción, el National Petroleum Council norteamericano estima en 95 millones de dólares el costo de un sistema de producción compuesto de dos plataformas y cuarenta pozos, con una producción de 25.000barriles por día, a una profundidad de 200 metros, en condiciones normales, y en más de 250 millones en condiciones severas. Las cifras correspondientes para una profundidad de 500 m son de 285 y 585 millones de dólares.

La explotación del petróleo submarino es algo más que el sector más importante de la explotación de los océanos: representa también un papel fundamental en la producción industrial de los países adelantados. En efecto, la industria petrolera ha arrastrado en su estela numerosas industrias y firmas, ya en contra, ya a favor de las corrientes de producción que han conocido desde hace algunos años un desarrollo extraordinario, se trate de astilleros, de compañías de ingeniería naval, o de compañías de buceo. El desarrollo petrolero fuera de costa suscitó igualmente innumerables progresos científicos y tecnológicos de los que se han podido beneficiar los otros sectores de la oceanología. Para la explotación de los océanos, el petróleo fuera de costa ha sido una poderosa “locomotora” y, sin duda, continuará siéndolo en los próximos años.

Para que el desarrollo de la explotación del petróleo submarino pueda continuar, es necesario levantar un cierto número de barreras técnicas, económicas y políticas. Quedan por lograrse progresos importantes en el plano técnico para dominar las tecnologías de producción del petróleo profundo. En el plano económico, la continuación de la explotación dependerá de la voluntad y la posibilidad de las compañías petroleras para financiar importantes inversiones suplementarias para la puesta en producción de nuevos yacimientos y, en particular, para la adquisición de nuevas concesiones, cuyos precios en constante aumento pesan fuertemente sobre sus posibilidades financieras. Recientemente apareció un nuevo obstáculo inesperado: la escasez de equipos fuera de costa que surgió como consecuencia del nuevo “boom” petrolero creado por la crisis energética. A pesar del número creciente de plataformas en construcción, la oferta de instalaciones de perforación amenaza con ser inferior a la demanda dentro de los próximos cinco años. Según el National Petroleum Council, se teme igual escasez de cañerías, canalizaciones y ciertas estructuras metálicas. Por último, en el plano político el porvenir de la explotación de petróleo fuera de costa estará condicionado por los imperativos de preservación del ambiente marino y por el régimen jurídico de los océanos y sus recursos.

El desarrollo de la explotación del petróleo submarino aumentará los riesgos de la polución marina, lo cual ya ha suscitado importantes reacciones por parte de los ambientalistas que en los Estados Unidos han criticado severamente los riesgos que podría implicar la política de venta acelerada de concesiones fuera de costa. La industria petrolera está muy preocupada por este problema y estudia los dispositivos, cada vez más elaborados, de prevención y de lucha contra la contaminación lo que, por otra parte, aumenta considerablemente los costos de explotación. Pero, como veremos más adelante, esas tecnologías no están aun totalmente logradas. Sin querer anticiparnos al análisis del derecho marítimo y su evolución, conviene mencionar brevemente los problemas jurídicos que deberá enfrentar la explotación del petróleo submarino a medida que aumenten las profundidades de explotación. En función de las estimaciones actuales, la zona económica de 200 millas hacia la que parece estar orientándose, comprendería más de las tres cuartas partes de las reservas probadas de petróleo submarino cuya explotación correspondería, pues, a los Estados. No obstante, se plantearon problemas de delimitación entre éstos, que se pusieron en evidencia en los conflictos entre Alemania y los países escandinavos en el Mar del Norte. Más allá de las 200millas, la explotación estará sometida a un régimen cuyas modalidades aún no se perciben bien. Estas consideraciones jurídicas amenazan tomar una importancia mucho mayor que en el pasado, en la medida en que la industria petrolera, ciertamente, no se arriesgará a la aventura del petróleo muy profundo si antes no obtiene garantías jurídicas satisfactorias para la protección de sus inversiones.