La explotación del petróleo

La explotación del petróleo

Por otra parte, estas ventas representan para los gobiernos fuentes de recursos no despreciables. En marzo de 1974 las concesiones frente a la Luisiana significaron el ingreso de 2.100 millones de dólares al gobierno norteamericano. Paralelamente, aumentó rápidamente el número de pozos perforados que prácticamente se ha triplicado entre 1973 y 1974, y podría aún duplicarse en 1975. La evolución reciente de la explotación petrolera fuera de costa presenta dos características que sólo pueden acentuarse en el trascurso de los próximos años. La explotación y la exploración evolucionan hacia profundidades cada vez mayores. Hoy, las perforaciones de exploración alcanzan profundidades máximas de 600 m. La producción rara vez pasa los 200 m, y esencialmente proviene de yacimientos situados bajo algunas decenas de metros de agua.

Las compañías petroleras prevén perforaciones de 1.000 m y estudian ya los problemas técnicos y económicos del trabajo a 3.000 m. Además, la producción petrolera fuera de costa se orienta hacia ambientes menos clementes. La valorización de los yacimientos del Mar del Norte y de Alaska señaló también una alternativa importante en las condiciones técnicas de explotación submarina. En el Mar del Norte compañías petroleras debieron concebir equipos capaces de resistir condiciones de mar muy dificiles. En Alaska, la perforación bajo el hielo necesitó la puesta a punto de nuevas técnicas; as1mismo, el trasporte del petróleo hacia los centros de consumo implica la construcción de un gigantesco oleoducto respecto al cual se ha desarrollado una viva controversia entre la industria petrolera y los defensores del medio ambiente. Continuar esta evolución exigirá progresos técnicos importantes y considerables inversiones, para todo lo cual la industria petrolera se prepara activamente.

La explotación del petróleo submarino pasa por un cierto número de etapas de las que conviene hacer una descripción sumaria. Primero se emprenden campañas de reconocimiento geológico y geofísico para identificar las zonas favorables para la acumulación de los hidrocarburos en los estratos sedimentarios de las rocas. Estas búsquedas utilizan buques cada vez más perfeccionados y métodos muy elaborados que requieren los últimos progresos de las tecnologías informativas y espaciales. En 1974 había en el mundo un centenar de buques de exploración cuyo costo se ubica, para los más modernos, entre 1,5 y 2 millones de dólares. En ese mismo año, las compañías petroleras invirtieron más de 800 millones de dólares en la prospección geológica y geofísica. Se procede de inmediato a efectuar perforaciones de prospección para verificar la existencia de petróleo, las que se practican generalmente desde instalaciones móviles que pueden ser chatas, buques o plataformas de perforación; estas últimas, auto elevadoras o semisumergibles. La utilización de uno u otro tipo de soporte depende principalmente de la profundidad de los pozos.

Las perforaciones petroleras a grandes profundidades han aprovechado la experiencia adquirida en el marco del Deepsea Drilling Project (Programa de perforaciones en mares profundos), mencionado precedentemente. Este programa, financiado en lo esencial hasta el presente por la National Science Foundation, utiliza el buque Glomar Challenger construido por la compañía Global Marine. Aunque la búsqueda de petróleo no sea el objetivo principal de este programa destinado al estudio de la sedimentación en los fondos marinos, el Glomar Challenger ha descubierto numerosos indicios de petróleo profundo en los “siete mares”. El Deepsea Drilling Project permitió igualmente dominar las técnicas de perforación profunda y de “reingreso”.

Los buques de perforación utilizados corrientemente por la industria petrolera tienen menores posibilidades. Sin embargo, ya hay en construcción buques capaces de perforar más allá de los 1.000 m y a los que se provee, cada vez más a menudo, del sistema de situación dinámico, con preferencia a los tradicionales sistemas de fondeo; a veces también disponen de sistemas de “reingreso”. Recientemente, un grupo de compañías petroleras encargó a la sociedad Offshore Co. un buque de perforación cuyo costo es de 50 millones de dólares. En lo que concierne a las chatas de perforación, sus operaciones están circunscritas a profundidades de un centenar de metros como máximo. Se trata de instalaciones poco “manejables”, cuya ubicación está muy limitada por el estado del mar y depende en gran parte de las condiciones mareológicas locales, es decir, las olas y las corrientes. Las plataformas de perforación con gatos o auto elevadoras descansan en soportes sobre los que pueden levantarse o bajarse. Al retirar estos soportes, la plataforma puede flotar y ser trasportada de un lugar a otro. La profundidad de operación de las plataformas auto elevables es del orden de los cien metros. La primera de este tipo se instaló en 1947 en el golfo de México a 6 m de profundidad.