LA EXPLOTACION DE LOS DEPOSITOS SUBMARINOS NO CONSOLIDADOS

LA EXPLOTACION DE LOS DEPOSITOS SUBMARINOS NO CONSOLIDADOS

Unas veinte compañías, en varios lugares del mundo, realizan operaciones mineras por medio de dragas submarinas. Actualmente se explotan en la plataforma submarina o se han hecho trabajos de exploración de unos diez minerales sólidos que, desde el punto de vista económico pueden clasificarse en dos grandes categorías. La primera comprende los minerales de alto valor, cuyos costos de trasporte son despreciables en relación al precio de costo y que, a pesar de la distancia a que están los yacimientos, su explotación puede resultar rentable; es el caso del estaño, del oro, de los diamantes o de los metales pesados, como el rutilo.

Así es como se explotan placeres submarinos de estaño en Indonesia y en Tailandia. Asimismo, y hasta una época reciente, la Marine Diamond Corporation, del grupo De Beers, explotó diamantes frente a las costas de Sudáfrica. Las operaciones fueron suspendidas en 1971 porque el tenor de los yacimientos no compensaba los costos de producción, que se habían hecho muy elevados. Sin embargo, la prospección continúa y podría reemprenderse la tarea. Aún no ha comenzado la explotación de oro submarino, aunque se han explorado placeres en Alaska y Nueva Escocia. Se han hecho también trabajos de protección de metales pesados como rutilo, cicón y monacita en las playas de numerosos países, especialmente Australia y Alaska, pero su explotación es, todavía, muy limitada.

La segunda categoría de recursos minerales oceánicos que ya están en explotación comprende algunos de escaso valor, como arenas y pedregullos que son relativamente abundantes y cuyo costo de trasporte representa una fracción valiosa de su precio de costo; estos minerales pueden producirse económicamente pese a su escaso valor comercial y al costo más elevado de su explotación en el mar. En tierra, por ejemplo, los materiales de construcción se explotan solamente en la proximidad de los centros de consumo, habida cuenta de que el punto económico de ruptura del costo de trasporte es de, aproximadamente, 50 km. En el mar, el límite actual parece ser de 40 millas náuticas y unos treinta metros de profundidad. Dentro de estos límites se han reconocido importantes yacimientos. Es probable que la producción de las arenas y los pedregullos marinos se desarrolle a medida que la explotación terrestre deba hacerse en lugares cada vez más alejados. Constituye ya una importante actividad económica en Gran Bretaña y Estados Unidos, si bien lo esencial de la producción de este país se concentra en las bahías y los estuarios. Por último, está bastante difundido el dragado de arenas calcáreas, conchillas y corales para la producción de cemento.

LAS FOSFORITAS

En diversos lugares de los océanos, a profundidades entre 200 y 3.000 metros, hay importantes yacimientos de nódulos de fosfato cuya explotación podría encararse. Así, se emprendieron trabajos de exploración frente a las costas de California del Sur, pero los yacimientos reconocidos, por su escaso tenor, no son lo suficientemente abundantes como para justificar su explotación. Al igual que en el caso de las arenas y los pedregullos, la explotación de las fosforitas podría reducir el costo del trasporte del fosfato producido, que es un elemento importante de su precio de costo.

A pesar del rápido aumento de la demanda de fosfatos y del brusco ascenso del precio de los fertilizantes, aún no se estableció la rentabilidad económica de una explotación de yacimientos de fosforitas, especialmente por las dificultades técnicas que ofrecería.

LOS BARROS METALIFEROS Y LAS AGUAS SOBRESALADAS

En medio del Mar Rojo, a profundidades del orden de los 2.000 m, se descubrieron varias cuencas que contienen barros y salmueras cuya temperatura alcanza a veces a 40°C, que están muy mineralizados y contienen sobre todo hierro, manganeso, cobre, zinc, plata y oro, cuyo valor potencial sería de 2.000 a 3.000 millones de dólares. En la cuenca más importante, la fosa Atlantis II, se estima en más de 50 millones de toneladas la cantidad de sedimentos metalíferos contenidos en los primeros diez metros del estrato y que se presentan bajo la forma de una masa líquida o semifluida que podría recuperarse por medio de bombas. Sin embargo, es difícil encarar su explotación industrial porque se carece todavía de técnicas de extracción apropiadas. El tratamiento metalúrgico de estas complejas mezclas de minerales plantea también problemas difíciles.

Por último, se conoce la existencia en otras zonas oceánicas de sedimentos ricos en metales, en particular en la dorsal medio atlántica. La explotación de estos metales plantea problemas similares a los de los barros metalíferos y las aguas sobresaltadas. Además, están demasiado alejados de los principales centros de consumo como para permitir una explotación rentable. Si se excluyen los hidrocarburos submarinos, la explotación de los recursos minerales del mar está aún poco desarrollada. Sin embargo, la prospección prosigue activamente; en 1973 se contaban unos cien proyectos de exploración en ejecución en los tres océanos, frente a las costas de unos veinte países.

La escala aún modesta de la producción minera marina se explica por consideraciones técnicas y económicas. A pesar del rápido aumento de la demanda mundial de productos minerales, la oferta terrestre de estos productos deberá ser suficiente en el trascurso de los próximos 30 a 50 años. Los recursos minerales del mar serán, pues, explotados solamente en la medida en que su precio de costo resulte competitivo con el de los recursos terrestres equivalentes.

Ahora bien, las dificultades de la explotación en el mar implican, en general, costos más elevados que en tierra, inconveniente que ha sido superado solamente por algunos productos. Sin embargo, es probable que en los años futuros los progresos tecnológicos permitan nuevos desarrollos de la explotación fuera de costa. Es posible, asimismo, que ciertos gobiernos acepten subvencionar la explotación de yacimientos que, de otro modo, no resultarían rentables, por razones relacionadas con la estrategia del aprovisionamiento de materias primas, que parece ser una de las principales justificaciones dadas para la explotación de los nódulos polimetálicos de las grandes profundidades.