
Puede medirse el balance económico de la explotación de los océanos a partir, por lo menos, de tres elementos:
1) Valor de los recursos explotados y usos del espacio oceánico,
2) consumo del sector oceanológico en bienes y servicios y
3) presupuestos de los gobiernos destinados a la oceanología.
La evaluación de cada uno de estos niveles no siempre resulta fácil, ya que las estadísticas disponibles son escasas y fragmentarias. Por otra parte, algunas utilizaciones de los océanos son difícilmente cuantificables como en el caso, por ejemplo, de los placeres marítimos, de la contaminación o su empleo con fines estratégicos. Sin embargo, en los EE.UU. se ensayó recientemente una primera evaluación cuantificada de la importancia económica de la explotación de los océanos. La Comisión de Comercio del Senado de ese país ordenó realizar hacia fines de 1974 un estudio titulado Valor económico de los recursos oceánicos de los Estados Unidos. Según sus resultados, la explotación de los océanos representaba para ese país un valor de alrededor de 8.000 millones de dólares en 19721973, o sea algo menos del 1% del producto bruto nacional norteamericano durante el mismo año. Esta cifra incluye la producción de recursos alimenticios, minerales, energéticos, placeres y trasporte marítimo; por lo contrario, la contaminación y los usos militares quedan excluidos.
La pesca y la acuacultura representan 800millones de dólares, la explotación de los recursos minerales 3.400 millones de dólares y las otras utilizaciones de los océanos (energía, placeres, trasporte, comunicaciones) alrededor de 3.500 millones de dólares. La producción de hidrocarburos, por sí sola, se estimaba en 3.200 millones de dólares, es decir, cerca del 95% de la parte correspondiente a los recursos minerales, y más del 40% del total de la explotación.
Entre las utilizaciones del espacio oceánico, el trasporte marítimo representa más del 70% de estas actividades y más del 30% del total. El mismo estudio ensayó evaluar cuál sería la evolución de la explotación de los océanos en el trascurso de los próximos veinticinco años. En 1985, esa explotación debería, así, producir a los Estados Unidos de 23 a 26.000 millones de dólares, y en el año 2000, de 33 a 44.000 millones de dólares. Los hidrocarburos seguirán ocupando el puesto más importante, con un 60% del total en 1985 y de un 40 a un 55% en el año 2000. La contaminación está excluida de estas previsiones. En el plano mundial, el valor de las capturas de la pesca fue estimada por el National Fisheries Service de los EE.UU.*en 1973 en algo más de 15.000 millones de dólares. El valor de los hidrocarburos submarinos producidos durante el mismo año pasaba de los 20.000 millones de dólares.
En lo que concierne a los otros recursos minerales, las estimaciones varían. En efecto, ¿deberán incluirse como explotaciones de los océanos las prolongaciones submarinas de las minas terrestres explotadas desde la tierra?;Y qué decir de los metales pesados extraídos de las arenas metalíferas de algunas playas? Además, la producción de los recursos minerales de los océanos la realizan, a menudo, pequeñas explotaciones sobre las que se poseen limitadas informaciones. Según estima el gobierno de los EE.UU., la explotación de los recursos minerales de los océanos, excluidos los hidrocarburos, representa un valor de 1.500 a 2.000 millones de dólares repartidos prácticamente en partes iguales entre los minerales extraídos del agua de mar y del fondo del mar, cuya mayor parte proviene de la producción de carbón, arenas y pedregullos, y sales minerales disueltas en agua de mar. Si se excluyen la pesca y los productos minerales, la explotación de los demás recursos oceánicos es despreciable; fuera, quizás, de la acuacultura marina, cuya producción en 1973 era del orden de los dos millones de toneladas y de un valor próximo a un millón de dólares. El total de ventas de la explotación de los océanos es, pues, del orden de los 37.000 millones de dólares. Si se agregan el trasporte marítimo y los placeres, se llegaría probablemente a un total de 60.000 millones de dólares para la oceanología en su sentido más amplio, es decir, cerca del 5% del producto bruto norteamericano.
De hecho, la importancia económica de los océanos es muy superior al valor de los recursos producidos. En efecto, su explotación sostiene las actividades de un gran número de empresas industriales o servicios.
Un estudio de la Gulf Publishing de Houston (EE.UU.) evaluó, así, en 21.800 millones de dólares los gastos de la industria oceanológica en el mundo en 1973-1974. Esta cifra incluye, por cierto, la construcción naval y las industrias portuarias, lo que denota una interpretación bastante extensa del vocablo oceanología. Sin embargo, si no se tienen en cuenta estos dos sectores, los gastos efectuados en el campo oceánico, stricto sensu, se acercaban a 9.000 millones de dólares, de los que más de 8.000 millones corresponden a la explotación de los hidrocarburos submarinos. Por último, el desarrollo de la oceanología no puede disociarse de los esfuerzos de la investigación y el desarrollo que lo preceden y promueven, y los gobiernos de la mayoría de los países industrializados y aun los de algunos que están en vías de desarrollo dedicaron, desde hace algunos años, presupuestos en rápido crecimiento que alcanzaban en 1974 a un total de 1.500 millones de dólares. El más importante presupuesto oceanológico es el de los EE.UU., que llegaba en 1975-1976a 788 millones. Oficialmente se desconoce el presupuesto soviético, pero corrientemente se estima en más de 500 millones de dólares. El presupuesto oceanológico francés era en 1975del orden de los 50 a 60 millones de dólares, similar a los de Japón, Alemania y Gran Bretaña. A pesar de todo, la parte dedicada a la oceanología raramente pasa del 0,1 al 0,2% de los presupuestos gubernamentales.