El descubrimiento más reciente en el noreste del Atlántico y lo que la ciencia opina al respecto. Las consecuencias ambientales, los verdaderos peligros que representan estos materiales y los planes de los científicos a partir del hallazgo.
De forma reciente una noticia irrumpió en los medios internacionales: 200 mil barriles radiactivos fueron encontrados en el fondo del Océano Atlántico.
El anuncio ocurrió durante el mes de mayo cuando los organismos pertinentes informaron que comenzarán una expedición de un mes para analizar el caso. La campaña será este verano europeo y empezará el 15 de junio.
Pero ¿qué ocurrió con los barriles radiactivos? En principio se sabe que esta cantidad exorbitante está alojada a 4 mil metros de profundidad y a una distancia aproximada de 600 kilómetros de la costa francesa, a la altura de Nantes.
Estos materiales, de los que buena parte de la población toma conocimiento recién ahora, fueron desechados entre 1946 y 1990.
La explicación oficial sobre los motivos por los cuales se enviaron estos contenedores al fondo del mar es que, en esa época, el estado francés no tenía otra solución. Dicho en otras palabras, ante la imposibilidad de deshacerse de residuos nucleares, la única alternativa que encontraron fue tirarlos al océano.
Más de tres décadas después la información generó alarmas en los foros científicos y ambientalistas.
Al momento, lo concreto es que el trabajo que se realizará será un relevamiento cartográfico de toda la zona en la que se encuentran los barriles radiactivos. Esto es un perímetro aproximado de 6 mil metros cuadrados submarinos.
Para el estudio se pondrán en práctica instrumentos de alta precisión como lo es un submarino que puede rastrear profundidades de forma autónoma. Esto quiere decir que este dispositivo es capaz de enviar los datos obtenidos de manera remota sin un ser humano en el lugar.

El operativo estará a cargo del Centro Nacional de Investigación Científica, también conocido como CNRS. Además, se sumará el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar y autoridades nucleares.
¿Cuáles son las implicancias que tienen estos movimientos de investigación y cuáles son los posibles impactos que se verifiquen en relación al medio ambiente?
Por qué y cómo Francia decidió investigar sobre los barriles radiactivos
Para entender por qué Francia se dispone a analizar los barriles radiactivos hundidos hace más de tres décadas hay que preguntarse qué potencial de peligro tienen.
Sobre esto el CNRS ya previno la situación enviando un robot remoto en reemplazo de los seres humanos de modo tal que no tomen contacto con los contenedores. De hecho, el mayor riesgo es que estén fugando materiales tóxicos.
Para llevar tranquilidad a la población el organismo aseguró que todos los resultados de la investigación serán publicados de manera transparente y con acceso público a datos.
También se hará una recolección de muestras del agua y de otros agentes naturales pertenecientes a la biodiversidad para evaluar las condiciones en las proximidades.
Además de la tecnología de alta precisión, también enviarán un buque para monitorear la periferia. Vale mencionar que para esto se establecieron medidas extremas de protección contra la radiactividad.
Todas las extracciones deben viajar a la tierra para ser depositadas en un laboratorio con expertos y, para ello, se utilizará esta embarcación como transporte.
Otro tema no menor es que los especialistas consideran que con un primer viaje es muy probable que no sea suficiente. Por cierto, es viable que, a partir de los resultados de la primera etapa, se organice una segunda para completar la tarea.
Para la continuación se contempla sumar robots con brazos mecánicos dirigibles desde la distancia y sin contacto.
Mientras tanto, no hay información fidedigna sobre cuál será el futuro de los barriles radiactivos, si continuarán en el fondo del mar o si serán trasladados. Tampoco se conoce con certeza si esta práctica que hoy resulta impensable, en el pasado tuvo muchas repeticiones en otros puntos geográficos del mundo.
Por lo pronto, lo único certero es que la investigación comenzará en breve y que para el resto del año se planea sostener esta misión. Así las cosas, los bidones por lo menos hasta 2026 no serán corridos del lugar en el que se encuentran.
Con muchas expectativas sobre las próximas comunicaciones de este caso, el mundo no sale de su asombro y con gran preocupación por cómo continuará esta historia.
