La ballena Sei, una especie en peligro crítico, regresa al Mar Argentino

La ballena Sei, una especie en peligro crítico, regresa al Mar Argentino

Desde fines del siglo XX se considera a la ballena sei (Balaenoptera borealis) como una especie en peligro crítico. Este mamífero marino es el tercer animal más grande del planeta: ¡puede alcanzar hasta 18 metros de largo y pesar más de 20 toneladas! Habita principalmente aguas profundas y se alimenta de krill, pequeños crustáceos y peces. Se trata de una de las ballenas más veloces y por su comportamiento esquivo ha sido poco estudiada a través de la historia.

Se estima que ¡cerca del 80%! de su población global fue exterminada por la caza comercial intensiva, con alrededor de 400 mil ejemplares cazados, especialmente en el hemisferio sur del planeta. Y aunque la caza fue eventualmente prohibida, las poblaciones nunca lograron recuperarse por completo.

A esto se han sumado amenazas más recientes como el cambio climático, que altera la disponibilidad de alimento; el tráfico marítimo, el ruido submarino, las colisiones con embarcaciones y la contaminación de los océanos. La combinación de una población muy reducida, baja tasa de reproducción y las presiones ambientales son las razones por las que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la mantiene en la categoría de peligro crítico.

La inesperada llegada de una especie en peligro crítico

Cuando nadie lo esperaba, a mediados de diciembre, más de 2.500 ejemplares de la ballena Sei arribaron al Golfo San Jorge, en la provincia de Chubut. Esto representa uno de los eventos naturales más impactantes registrados en el Mar Argentino en las últimas décadas. El fenómeno fue documentado por un equipo de científicos argentinos y presentado al público a través del documental “SEI, la ballena desconocida”.

Se trata de un hecho sin precedentes recientes: ¡la ballena Sei no había sido avistada en estas aguas desde 1929! Su reaparición masiva no solo genera nuevas preguntas entre los científicos y los miembros de organizaciones conservacionistas como Greenpeace Argentina, sino que reconfigura el conocimiento sobre la biodiversidad marina del Atlántico Sur.

Una especie gigante al borde de la extinción

Durante el siglo XX, la especie fue cazada de forma intensiva para la obtención de grasa, utilizada tanto como combustible como para la industria de la iluminación. Se estima que entre 300 mil y 400 mil ejemplares fueron capturados a nivel mundial. Hoy, las estimaciones indican que quedarían solo entre 10 mil y 50 mil ballenas Sei en todo el planeta.

Hasta principios del siglo XX, esta especie había logrado escapar de la caza industrial debido a su velocidad y a que vivía en aguas más profundas y alejadas de la costa. Pero esto cambió con el desarrollo de los barcos a vapor, los arpones explosivos y los sistemas de procesamiento a bordo, que permitieron capturar especies más rápidas y difíciles de alcanzar.

Entre las décadas de 1950 y 1970, la ballena sei se convirtió en el blanco principal de la industria, especialmente cuando otras especies como la ballena azul y la ballena franca ya estaban casi colapsadas. Países como Japón, la Unión Soviética, Noruega y Chile participaron activamente de esta explotación. 

Otro hecho que contribuyó a disminuir su población fue su baja tasa de reproductividad: las hembras paren una sola cría cada 2 o 3 años, lo que dificulta enormemente la recuperación de la población tras un colapso. Cuando la Comisión Ballenera Internacional comenzó a imponer restricciones más severas, en muchos casos ya era tarde.

Un redescubrimiento histórico

El regreso de la ballena Sei al Mar Argentino fue detectado inicialmente a través de indicadores indirectos, como patrones de respiración inusuales registrados entre 2003 y 2004. Sin embargo, recién a partir de 2019 se logró llevar a cabo un verdadero relevamiento en el Golfo San Jorge.

La investigación estuvo liderada por el biólogo Mariano Coscarella, del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), junto a equipos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y el Centro Nacional Patagónico. Mediante el uso de drones, apoyo logístico de la Fuerza Aérea Argentina y análisis genéticos, se confirmaron avistajes con una frecuencia nunca antes registrada en la región, cubriendo un amplio tramo costero entre Pico Salamanca y Caleta Olivia.

Los resultados del estudio impulsaron avances concretos en materia de conservación. En Chubut, la ballena Sei fue declarada Monumento Natural, una figura legal que refuerza su protección. Además, se implementó el primer plan de manejo para el avistaje responsable de la especie. Además se expandió el Área Natural Protegida Punta Marqués, con el objetivo de fortalecer la conservación del hábitat costero donde se registró la presencia masiva de estos cetáceos.