Mantarraya en movimiento bajo el agua azul, con sus aletas extendidas.
Una mantarraya nada suavemente bajo las aguas claras del océano.

Denuncian proyecto que amenaza a las mantarrayas en Puerto Vallarta

El descubrimiento de un grupo de científicos sobre los daños que sufren las mantarrayas en la zona de Puerto Vallarta. Bahía Banderas como punto geográfico clave, los planes en curso para la zona y las controversias que plantean los conservacionistas.  

Las mantarrayas a se encuentran en peligro en la zona de Puerto Vallarta y eso fue advertido por un grupo de científicos dedicados a la biodiversidad del lugar. 

Bajo la jurisdicción del gobierno de Jalisco en la región se promueven obras de importante infraestructura. Sin embargo, un grupo de científicos detectaron que estos despliegues afectan severamente a esta especie de peces autóctonos. 

Entre los desarrollos de mayor magnitud se encuentra una escalera náutica en pleno Pacífico mexicano. Esta gran estructura es una red de puertos interconectados para facilitar la navegación comercial y el turismo. 

El principal problema consiste en que esta edificación marítima estará asentada en Bahía Banderas, el punto geográfico central de las mantarrayas. 

La inversión es promovida por el propio estado jalisciense y este es el cuestionamiento que extienden los especialistas. En concreto, se está denunciando que ya hay aproximadamente un 30 por ciento de ejemplares heridos a causa del movimiento de las embarcaciones que no las ven y las atropellan. 

Si bien las mantarrayas son los ejemplares más afectados, también se han confirmado ballenas jorobadas y tortugas dañadas y, en casos, muertas. 

Por todos estos motivos se insta a las autoridades a retroceder en la planificación y dar respuestas ante las comunidades y los sectores ambientalistas. 

Bahía de las Banderas, el sitio de las mantarrayas

La ubicación por excelencia de las mantarrayas en Puerto Vallarta es la Bahía de las Banderas.  Se trata, en palabras de los expertos, del único punto geográfico del planeta en el que esta especie habita a corta distancia de los seres humanos. 

Estos especímenes migratorios habitan el lugar para su reproducción, alimento y descanso. 

Justamente por encontrarse las mantarrayas en la bahía es que los científicos trabajan sobre este ecosistema para investigar su comportamiento. Así fue que se detectó que las nuevas construcciones estaban afectando a los animales y comenzó el proceso de alerta. 

Primero se dio a conocer entre la misma comunidad de conservacionistas. Pero, a su vez, se puso en autos a los medios de comunicación. Así fue que comenzaron las llamadas de atención para las autoridades municipales quienes autorizaron el planeamiento de la escalera náutica. 

Los especialistas confirman que este emprendimiento representa un gran peligro para la biodiversidad, en especial para la fauna local. 

En relación a un eventual posible peligro de extinción de las mantarrayas el último relevamiento obtenido dio un registro de 500 ejemplares. De este conteo hay un 30 por ciento que tuvieron lesiones por los motivos relatados. 

Acerca de las mantarrayas

Las mantarrayas son conocidas, entre otras cuestiones, por ser los peces con el cerebro más grande. 

Ocasionalmente confundidas con las rayas, pertenecen a la misma familia, pero son especies diferentes. También tienen rasgos en común con los tiburones con quienes comparten características como, por ejemplo, sus esqueletos forjados en cartílagos. 

Con un tamaño que bien puede superar los 3 metros de longitud, suelen preferir el fondo del mar. Si bien de por sí son muy grandes, además, hubo casos de especímenes gigantes de casi 10 metros de largo. 

Uno de los mitos más comunes sobre las mantarrayas es su posible agresividad. Por el contrario, no hay antecedentes de ataques de estos animales. En cambio, tienen un carácter muy pacífico y no revisten ningún tipo de peligro para los seres humanos. 

Sobre esto también se suele creer que tienen la capacidad de despedir algún tipo de veneno nocivo, pero no es así. 

Prueba de su comportamiento amable son los numerosos casos de buzos y científicos que pudieron tomar contacto con ellas en el fondo de los océanos con total pasividad. Gracias a estos rasgos se han ganado el mote de “aves de mar” ya que se desplazan como si estuviesen volando en el agua. 

Por esta razón, en el caso de la Bahía de las Banderas, siempre mantuvieron una convivencia sin sobresaltos con las personas. Más aún, en el presente son ellas las que se encuentran en desventaja frente a los actuales riesgos que enfrentan.