La investigación desarrollada en la península ibérica por especies invasoras que alteran los ecosistemas marinos. El caso de la anémona que afectó a la pesca en Chile y lo que dice la ciencia de estos fenómenos.
Las especies invasoras marinas son un problema en los océanos de todo el mundo. De la mano de la actividad humana, y también a causa del cambio climático, grupos de ejemplares se trasladan en busca de supervivencia y eso afecta a los ecosistemas.
El Centre d’Estudis Avançats de Blanes, también conocido como CEAB, se ubica en Costa Brava y estudia estos fenómenos en toda la región.
Uno de los casos sobre los cuales el equipo de investigadores puso el foco es la Rugulopteryx okamurae, un alga que asiática que con presencia desde el 2015. Esta variedad se trasladó hacia el Estrecho de Gibraltar y, a decir de los expertos, ya está generando un impacto ecológico de proporciones.
Ocurre que en la zona del Mediterráneo donde se apostó no forma parte de la cadena alimenticia. Por lo tanto, cuando su ciclo de vida finaliza se acumula en las costas y en las playas.
Este excedente es un perjuicio para la pesca y para el turismo, además de un gasto extra para mantener los espacios en condiciones.
Los especialistas de CEAB explican que es imposible hasta ahora detener el avance de esta especie invasora ya que su reproducción es irrefrenable.

Pero no solo hay algas extrañas, también hay representantes de la fauna que han migrado. Dos de los casos de estudio son los peces león y conejo.
Ambos ejemplares preocupan, también por sus incidencias en las cadenas. En el caso del pez león es un predador que no tiene otra variedad por encima. Conejo, por su parte, es un depredador natural de los fondos marinos.
En relación al reino animal hubo detección de diversidades de cangrejos o tortugas de diferentes tipos en puntos geográficos de los cuales no son nativos.
A este cuadro se suma también la vegetación que surge en otros sitios luego de ser arrastrada por las embarcaciones.
Sobre la presencia de especies invasoras los investigadores abocadaos al tema en CEAB dicen que trabajan de manera constante. Pero, demás, sostienen que las comunidades tienen mucho para aportar.
Según el equipo de técnicos los avisos de ciudadanos y turistas son muy útiles para tomar nota de una nueva presencia anómala.
Especialmente en espacios muy afectados por el calentamiento global, la propuesta es tomar siempre contacto con autoridades y centros de investigación locales.
Las especies invasoras de Chile que amenazan a la economía local
En la patagonia chilena se presentó un caso que alerta a gran parte de la población local y sobre el cual la ciencia no pudo aún ofrecer una solución.
Se trata de una anémona de mar cuya presencia se extiende por toda la costa del sur de Chile.
Desde su llegada a fines de la década de 1990 hasta el presente se reprodujo de forma constante, incluso en situaciones meteorológicas adversas.
Con su gran capacidad de supervivencia se instaló y desplazó a otras especies locales sobre las cuales tomó espacio.
Este fenómeno se despliega desde Puerto Montt hasta el comienzo del canal de Beagle y ha generado una gran cantidad de complicaciones.
Como todas las especies invasoras, esta anémona foránea altera la cadena alimenticia del ecosistema. Por lo tanto, algunas especies ya están en situación de vulnerabilidad con peligro de extinción.
Una de las particularidades del caso es que los científicos que han estudiado el tema han catalogado al ejemplar como “indestructible”.
Los motivos de la calificación tienen que ver con la gran capacidad de resiliencia que presentó para su expansión y reproducción constante y abundante.
La estimación es que la invasión pudo haber surgido producto de la actividad humana. Una de las principales hipótesis da cuenta del traslado de la anémona dentro de una cavidad de una embarcación proveniente de América del Norte, de donde es oriunda.
Hasta el momento no hay propuestas de soluciones ni respuestas de la ciencia para la situación.
Por este tipo de contextos es que lo más recomendable siempre es evitar que especies invasoras se trasladen y, para eso, es necesario contar con políticas y normativas ambientales adecuadas.
