
Desde hace décadas, la contaminación plástica se ha convertido en una de las principales amenazas para los océanos. En Colombia, el problema es cada vez más visible. Sin ir más lejos, en las costas del Pacífico y Caribe se han registrado ¡hasta 8 mil microplásticos por metro cuadrado de playa!
Además, se estima que cada segundo ingresan ¡más de 200 kilos de basura a los océanos! El 85% de esta cantidad corresponden a desechos plásticos. Esta acumulación de residuos no solo representa un riesgo para los ecosistemas marinos, sino que repercute en la salud y la economía de las poblaciones costeras.
El 80% de estos desechos plásticos provienen de tierra firme, es decir, de los residuos generados en las ciudades y los pueblos. Esto es resultado de la falta de control y de la inoperancia del gobierno nacional para hacer cumplir la Ley 2232, que limita el uso de productos plásticos de un solo uso. Es por eso que diversas organizaciones ambientalistas, como Greenpeace Colombia, han levantado la vos para exigir la implementación de medidas urgentes que pongan fin a la crisis plástica.
Los efectos de la contaminación plástica en los océanos colombianos
Diversos estudios han demostrado cómo la contaminación plástica en Colombia afecta a más de 690 especies marinas, incluyendo peces, tortugas, aves y mamíferos que ingieren o quedan enredados en desechos plásticos. Un dato preocupante: se cree que para el año 2050, TODAS las aves marinas del planeta se alimentarán de residuos plásticos.

Pero además de afectar la vida marina, los microplásticos (pequeños fragmentos que se desprenden de los residuos más grandes) contaminan el agua y los ecosistemas. Y de allí llegan a los platos de los seres humanos, poniendo en riesgo su salud. Hasta el momento se han encontrado microplásticos en el estómago, la sangre, la placenta y hasta en el cerebro.
Los expertos estiman que una persona puede llegar a ingerir ¡entre 70 mil y 121 mil partículas de microplástico cada año! Y en territorio colombiano, muchos de estos residuos contienen patógenos contaminantes, como Giardia o Cryptosporidium, lo que agrava aún más los riesgos para la salud de los habitantes.
Océanos y un planeta en riesgo
El océano cumple ciertas funciones irremplazables para la estabilidad del clima en la Tierra. Para empezar absorbe más del 30% del dióxido de carbono que emiten actividades humanas como el transporte, las industrias o la ganadería (entre otras). Esto contribuye a mitigar el calentamiento global. Sin embargo, esta capacidad se está viendo afectada por la contaminación, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.
Si los ecosistemas marinos colapsaran habría consecuencias catastróficas en todo el planeta. Por ejemplo, la destrucción de hábitats como los arrecifes y los manglares pone en riesgo la seguridad alimentaria y la salud de millones de personas. Esto se debe a que, al modificar el equilibrio de la vida marina, las cadenas alimenticias del océano se deterioran.
Por todos estos motivos es fundamental que se tomen medidas urgentes para proteger los océanos del país y del mundo. Es necesario que los políticos dejen de mirar hacia otro lado ante toda la evidencia científica y comiencen a tomar cartas en el asunto.
Cómo solucionar la contaminación plástica en Colombia

Colombia produce alrededor de 1.250.000 toneladas de plástico al año. Eso significa que cada habitante desecha unos 24 kilogramos de plásticos al año. Pero solo un 17% se recicla. ¿El resto? Termina en rellenos sanitarios. En la capital la situación es aún peor, más del 55% de la basura generada a diario corresponde a productos plásticos.
Para poder revertir este escenario es necesario que la Ley 2232 se cumpla. Es decir, que en la realidad se aplique de manera estricta, prohibiendo el uso de bolsas, cubiertos, mezcladores y empaques descartables. Además, deben cumplirse las metas anuales de reducción antes del año 2030.
Por otro lado, es fundamental que se mejore la infraestructura de reciclaje en el país. Actualmente, gran parte del plástico reciclado proviene del trabajo informal de los recicladores, quienes no cuentan con un salario digno ni condiciones adecuadas para su trabajo. Es urgente que se invierta en plantas modernas de clasificación y establecer sistemas de responsabilidad extendida para los productores.
También es importante impulsar la economía circular y la educación ambiental, a través de campañas de concientización que ayuden a incorporar hábitos responsables con el medio ambiente desde la infancia. Solo mediante la participación de todos los ciudadanos será posible avanzar hacia un modelo de menor impacto ambiental.
