
La pesca de arrastre es una técnica industrial que se basa en el uso de una red con forma de cono remolcada por uno o dos barcos pesqueros. Esta red se mantiene abierta mientras las embarcaciones avanzan, arrastrando y atrapando todo a su paso. De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), esta práctica tiene impactos devastadores sobre los ecosistemas marinos.
En su último documental llamado simplemente “Ocean”, el reconocido divulgador científico británico, David Attenborough, se valió de tecnología submarina de vanguardia para mostrar el accionar de la pesca de arrastre. En el film se puede apreciar con lujo de detalles cómo las redes avanzan destruyendo hábitats enteros y atrapando miles de especies diferentes a las que las empresas pesqueras pretenden capturar.
Tal es así, que ¡más del 75% de la denominada “captura incidental” es descartada y devuelta ya muerta al mar! Esto contribuye notablemente al deterioro de la biodiversidad marina. De hecho, las columnas de sedimentos removidos por las redes forman columnas que se extienden a lo largo de decenas de kilómetros y que pueden verse en imágenes satelitales.
Según Attenborough, esta técnica es una especie de «deforestación marina», que destruye la capacidad natural de regeneración de los ecosistemas oceánicos. Pero además, esta práctica está alterando por completo la capacidad de los océanos de absorber dióxido de carbono, y en consecuencia, de combatir el cambio climático.
Daños de la pesca de arrastre que no se ven
Más allá de la destrucción de los ecosistemas marinos, que es visible desde el espacio, un estudio publicado en 2025 en la revista científica Communications Earth & Environment mostró que la pesca de arrastre también afecta la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono (CO2). Esto se debe a un proceso relacionado con la oxidación de la pirita, un mineral presente en los sedimentos fangosos del fondo marino. Cuando la pirita es removida y expuesta al oxígeno, genera ácido y convierte al bicarbonato del agua en dióxido de carbono.
Para demostrarlo, un equipo de investigación, liderado por Habeeb Thanveer Kalapurakkal, realizó experimentos en la región de Kiel Bight (en el mar Báltico). Allí, sometieron las muestras de sedimentos a diferentes condiciones de oxígeno para medir cuánto dióxido de carbono liberaban. Los resultados fueron concluyentes: la mayor parte del carbono liberado proviene de la oxidación de la pirita.
Pero lo que es aún peor, el estudio determinó que hasta un 60% del carbono liberado acabará de vuelta en la atmósfera terrestre. ¿Qué pasará con el 40% restante? Se disolverá en el agua, provocando la acidificación del océano y disminuyendo su capacidad para absorber gases de efecto invernadero.
Según los expertos, este impacto es especialmente visible en zonas del planeta como el Mar de China Oriental, el Mar Báltico, el Mar de Groenlandia y el Mar del Norte. Lugares donde la pesca de arrastre es constante.
Si lo dejan en paz, el océano revive
Si bien el daño causado por la pesca de arrastre es terrible, el documental de Attenborough hace hincapié en que, cuando se implementan medidas de conservación, el océano tiene una capacidad notable de recuperarse.
Sin ir más lejos, en el Área Marina Protegida de la Bahía de Lyme (ubicada en el Canal de la Mancha), los científicos pudieron ver un aumento del 95% de las especies de arrecifes y del 400% de las poblaciones de peces solo 15 años después de que se tomara la decisión de proteger la zona de la industria pesquera.
A su vez, los expertos notaron un fortalecimiento del lecho marino frente al impacto de tormentas extremas y un aumento de la biodiversidad y, como resultado, de las capturas en las regiones vecinas al Área Marina Protegida.

¿Por qué es importante fomentar la pesca sostenible?
El naturalista británico es claro: proteger los océanos no significa eliminar la pesca, sino adoptar prácticas más responsables y sostenibles, tal como lo suelen hacer las comunidades pesqueras artesanales. Estas poblaciones, que dependen del mar para subsistir, suelen ser las más interesadas en conservar el equilibrio de los recursos marinos.
La pesca sostenible es fundamental para mantener el océano como un recurso vital para millones de personas que dependen del pescado como alimento. Pero solo será posible a través de una prohibición de las prácticas más destructivas.
