Qué es la pesca de arrastre, qué variedades existen, cuáles son sus orígenes históricos y porqué los especialistas en océanos afirman que es una de las principales amenazas para la biodiversidad.
La pesca de arrastre no es un fenómeno nuevo, por el contrario, tiene más de 600 años de antigüedad. El problema es que, en el presente, se combina con la técnica aplicada al rubro industrial y su capacidad de daño se potencia.
De esta manera, un formato que estuvo presente en el planeta durante siglos, hoy se ha convertido en un problema que miran de cerca los ambientalistas y la comunidad científica.
Pero ¿de qué hablamos cuando decimos pesca de arrastre? Se trata de un sistema que arroja redes al agua para capturar peces. El principal punto de dolor es que esta forma no solo trae hacia las embarcaciones los animales que se desea capturar sino que, como su nombre lo indica, arrastra todo lo que cruza a su paso.

Existen dos formatos de pesca de arrastre, uno llamado de media agua y otro llamado de fondo. El primero toma ejemplares de mitad de profundidad hacia la superficie mientras que el segundo se dirige directamente al fondo del mar.
Esta actividad aplica el uso de sus elementos a lo largo de kilómetros en todos los océanos. De este modo, cada equipo de pescadores destruye hábitats naturales que, luego, tardan mucho tiempo en volver a componerse.
Lo más grave de esta situación es que luego, todos los agentes biológicos que se encuentran en las redes no sirven para la actividad humana. Es entonces que, una vez retirados los peces que se van a vender o consumir, todos los desechos son devueltos al mar.
Este reintegro, lejos de ser positivo, altera severamente las cadenas alimenticias con sus respectivos efectos negativos sobre los ecosistemas en general.
De forma reciente un documental emitido por National Geographic dejó en evidencia todas las consecuencias de la pesca de arrastre. “Océano con Davud Attenborought” fue estrenado en junio de 2025 y exhibió en primer plano lo que ocurre con las especies víctimas de la también llamada pesca incidental.
Si bien en un primer momento los realizadores dudaron en incluir las imágenes por la crudeza y crueldad, se decidió que era importante para la concientización.
En muchos lugares del planeta la pesca de arrastre ya está prohibida o en proceso de ser reemplazada mediante formas de educación y campañas ambientales.
Los orígenes de la pesca de arrastre y su transformación en la historia
La pesca de arrastre surgió en la antigüedad con un origen geográfico situado en Europa medieval. Entre los siglos XIII y XIV en países como Inglaterra, Países Bajos y Francia ya se capturaban animales marinos con pequeñas embarcaciones asistidas por velas o remos.
Un dato notable es que ya en aquellos tiempos había voces contrapuestas en cuanto al perjuicio que causaban estas formas sobre los ecosistemas asentados en el fondo del mar.
Ya en los siglos XVII y XVIII se comenzó a implementar la pesca de arrastre para abastecer a los primeros centros comerciales en las incipientes ciudades.
Cuando se inició el siglo XIX la modalidad se transformó porque comenzó a ser vehiculizada por los barcos de vapor. Con esta transformación se extendieron las redes en tamaño y en resistencia con otros materiales más sofisticados.
Además, con el tiempo se sumaron los cables de acero, las naves comenzaron a arrastrar en aguas más profundas y se elevó los estándares de cantidades de recolección.
A posteriori de la Segunda Guerra Mundial la tecnología se sofisticó aún más incorporando la refrigeración a bordo en buques de motores diésel.
Durante el siglo pasado, y hasta la actualidad, se formalizaron las denuncias por destrucción de ecosistemas y hábitats naturales a causa de la pesca de arrastre.
Como respuesta a este modelo se comenzaron a establecer áreas restringidas en las cuales su despliegue está prohibido. Sin embargo, su uso es tan antiguo y transmitido de generación en generación que la erradicación es muy difícil por cuestiones culturales.
Mientras el calentamiento global avanza, y con ello el peligro para especies que no logran resistir la temperatura de las aguas, es fundamental la conciencia. Por eso las campañas hacia pescadores son un punto central para salvar a los océanos.
