
El tráfico marino sigue aumentando a nivel mundial y diversas especies marinas deben lidiar con las consecuencias de la invasión de esta actividad humana en sus hábitats. Lamentablemente, el delfín austral, un pequeño cetáceo que habita en las aguas del sur de Sudamérica, no es la excepción.
Por lo general, se lo puede ver en la costa de Chile y Argentina, especialmente en el estrecho de Magallanes. Pero a pesar de su importancia para los ecosistemas marinos de la región, su comportamiento y la manera en que utiliza su hábitat no había sido estudiado a fondo por los biólogos marinos.
Pero un nuevo estudio internacional permitió llenar parte de ese vacío de información. Para lograrlo, los investigadores utilizaron micrófonos submarinos, llamados hidrófonos, que registran los sonidos que estos animales marino realizan al desplazarse y comunicarse. Gracias a este sistema, fue posible seguir sus movimientos con mucha más precisión que en los avistajes comunes.
¿Qué descubrieron? Algo preocupante: el tráfico marino en el estrecho de Magallanes los está alejando de estas zonas clave para la biodiversidad. Esto puede verse sobre todo en lugares como Punta Arenas, donde los barcos se mueven constantemente. En estas zonas, se detectaron muchos menos delfines que en otras más tranquilas como el canal Beagle.
¿Cómo impacta el tráfico marino en el comportamiento de los delfines australes?

El estudio fue llevado a cabo por el Dr. Franck Malige, una eminencia del International Center of Artificial Intelligence in Natural Acoustics (CIAN) y la Universidad de Toulon. A él se sumó el Dr. Diego Filún, experto del Instituto Alfred Wegener (AWI) de Alemania y del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile.
Durante la investigación, descubrieron que los delfines australes se encuentran amenazados por el aumento del uso de puertos industriales y comerciales en esa región del sur de Chile y Argentina. Durante el día, cuando el tráfico es más intenso, los delfines desaparecen. Sin embargo, en la noche, cuando la mayoría de las embarcaciones estacionan en los muelles, los registros acústicos de su actividad aumentan considerablemente. Esta diferencia es una muestra de que los animales evitan el contacto directo con los barcos en movimiento.
En otras áreas, como el canal Beagle, donde el tránsito de embarcaciones es mucho menor, los investigadores pudieron comprobar que no existe una diferencia significativa entre el movimiento de los animales durante el día y la noche, lo que indica que los delfines se sienten en libertad de desplazarse a placer, sin cambiar sus hábitos.
La importancia de los estudios científicos en la zona
El estudio de los expertos, que combinó el monitoreo visual de la especie con registros acústicos, permitió obtener datos inéditos sobre el tamaño de los grupos, su tiempo de permanencia en cada área y las rutas de tránsito que suelen utilizar. Algo que, hasta el momento, no había sido estudiado ni registrado.
Tal vez uo de los aportes más importantes tenga que ver con la identificación de “zonas clave” para los delfines australes. Lugares como el Parque Marino Francisco Coloane, Faro San Isidro y Río Seco, donde estos cetáceos suelen pasar más tiempo. Esto impulsó a miembros de organizaciones ambientalistas como Greenpeace Chile y Oceana, a reclamar que estos refugios naturales se conviertan en áreas protegidas.

Además es crucial destacar el uso de hidrófonos, que puede convertirse en una herramienta fundamental para futuras investigaciones. Mediante estos aparatos, se convirtieron los sonidos de los delfines en visualizaciones llamadas espectrogramas. Y gracias a ellos, los científicos pudieron crear un algoritmo que facilitó la detección automática de los animales mediante inteligencia artificial.
¿Cómo combinar el desarrollo económico y la protección de los delfines?
La actividad marina en la región patagónica está creciendo a pasos agigantados, tanto por el comercio internacional como por el turismo, y esta tendencia no parece detenerse. Y aunque el delfín austral aún se observa con frecuencia en estas aguas, cualquier alteración de sus hábitats podría tener un impacto terrible en la especie.
Por este motivo, los investigadores han advertido que es necesario que el gobierno tome medidas que pongan límites al tráfico marino. Por ejemplo, regulando las rutas marítimas, obligando a las empresas a reducir el ruido submarino y creando áreas protegidas. Solo así será posible evitar que estos ecosistemas acaben convirtiéndose en espacios hostiles para la fauna marina.
