Mano sosteniendo fragmentos de microplásticos de diferentes colores recolectados en la playa.
Microplásticos recogidos en la playa, evidencia de la contaminación marina.

Los microplásticos llegan al zooplancton de América Latina

Por primera vez en la historia, los científicos encontraron microplásticos en los copépodos (unos crustáceos diminutos que forman parte del zooplancton) de las aguas de América Latina. Entre noviembre de 2022 y junio de 2023, un grupo de investigadores de Argentina, Perú y Brasil realizaron muestreos en playas del sur de la provincia de Buenos Aires (Argentina), incluyendo las localidades costeras de Monte Hermoso, Reta y La Chiquita. 

¿Qué resultado mostró la investigación? La totalidad de los ejemplares analizados contenían fragmentos plásticos, un hallazgo que confirma que estas partículas contaminantes ya están presentes en la base de la cadena alimentaria marina de esta región del planeta. 

¿Qué son los microplásticos y por qué son dañinos para los ecosistemas?

Los microplásticos son fragmentos derivados del plástico que se van formando cuando un residuo plástico llega a los océanos y comienza a fragmentarse por acción del sol, el viento y las olas. Estas micropartículas, sin embargo, no se degradan, sino que son capaces de acumularse en los océanos durante décadas. 

Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en el mundo se producen ¡más de 430 millones de toneladas de plástico al año! El 66% de ellos terminan transformándose rápidamente en residuos. Y cuando los seres vivos (como el zooplancton) ingieren estas partículas, se convierten en vectores que facilitan que los plásticos lleguen a todo el ecosistema marino.

Pero la contaminación por microplásticos no solo afecta a la fauna marina, sino que representa un riesgo directo para la salud humana. Cuando los peces y crustáceos (que luego forman parte de la dieta humana) ingieren estos fragmentos, producen efectos inflamatorios, hormonales y tóxicos en las personas.

¿Cómo llega el plástico a los microrganismos?

Los análisis llevados a cabo por los científicos mostraron que los plásticos se concentran principalmente en la zona donde rompen las olas de las playas. Esto hace que estas zonas se conviertan en una trampa natural. 

En los copépodos se hallaron fragmentos microscópicos de distintos colores y tamaños, pero los que predominaron fueron las piezas transparentes, seguidas por las azules, las negras y las amarillas. Lamentablemente no se limitaron a una sola especie, sino que se encontró una mayor variedad de microplásticos en la dieta de la Acartia tonsa, mientras que el Paracalanus parvus y el Euterpina acutifrons ingirieron fragmentos más homogéneos.

Los expertos también advirtieron que los microplásticos son imposibles de eliminar del océano sin dañar al plancton. A diferencia de los plásticos grandes, que pueden recolectarse, los fragmentos microscópicos permanecen flotando durante décadas, lo que hace que la única manera de evitar la contaminación sea a través de la prevención y la reducción de la producción de plásticos.

Reducir la producción, la única salida

Teniendo en cuenta que la limpieza de microplásticos es inviable, la estrategia más efectiva es evitar que estos productos lleguen al mar. Miembros de organizaciones ambientalistas como Greenpeace Argentina vienen luchando desde hace años para que se reduzca la producción de plásticos y para que el gobierno fomente el reciclaje entre la población. 

Para lograrlo es fundamental que el gobierno, las ONGs y las comunidades locales trabajen juntos para crear programas de educación ambiental y políticas públicas que incentiven el uso de materiales alternativos. De hecho, las campañas de recolección de residuos en las playas, combinadas con campañas de sensibilización, pueden generar impactos positivos rápidamente. 

Pero más allá de las regulaciones, el éxito dependerá de las acciones de la ciudadanía. A través de la participación activa de la sociedad, con hábitos de consumo responsable y la separación adecuada de residuos, será posible reducir la contaminación de los océanos. Pero con eso no bastará a menos que también se cambie la forma en la que se producen y se gestionan los productos plásticos.